El \'Hombre Complejo\' para la relación Arte, Ciencia y Tecnología ...

July 7, 2017 | Author: Anonymous | Category: Documents
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2º Congreso Internacional Virtual: Arte y Sociedad Línea sobre arte actual: Interferencias e intersecciones entre Arte, Ciencia, Tecnología y Sociedad 5 al 22 de octubre de 2012 Título: El ‘Hombre Complejo’ para la relación Arte, Ciencia y Tecnología Autora: Sarahí Lay Trigo Abstract En este artículo se abordan las relaciones entre Arte, Ciencia y Tecnología (ACT), con la intención de describir a manera general, la interacción de éstas en la actual Sociedad de la Información y del Conocimiento (SIC). Lo que ayudará a poner de manifiesto algunas de las definiciones que han permitido la integración de ACT. Lo anterior se analizará posteriormente desde la mirada y el paradigma de la complejidad y sus cuatro principios: dialógico, hologramático, conector y recursivo. Ya que las relaciones ACT en sí mismas son un egregio ejemplo de lo complejo. Para concluir que, es necesario ir en busca de un hombre de ‘lo complejo’ que pueda ir más allá de un conocimiento lineal y unidisciplinario. Palabras clave: Hombre Complejo, Arte, Ciencia y Tecnología. “Complex Man for understand interdisciplinarity”

This paper tackles the relationship between Art, Science and Technology (AST), with the purpose of describing in a general sense, the interaction they have in Information and Communication Technologies (ICT). Furthermore, important concepts will be established in order to understand the integration of AST in education, such as the complexity paradigm and its four principles: dialogic, hologramic, connector and resourceful. The integration of ACT is in itself an eminent example of complexity and interdisciplinarity. To conclude it is necessary to search for a “Complex Man” which can go beyond linear knowledge and the one-dimension. Key words: Complex Man, Art, Science and Technology.

El ‘Hombre Complejo’ para la relación Arte, Ciencia y Tecnología The arts and the sciences are two great engines of culture: sources of creativity, places of aspiration, and markets of aggregate identity. (Wilson, 2003, p.3). El arte, como la ciencia, han pasado por un número infinito de definiciones que pretenden, a través de palabras, encerrar sus fines más íntimos. Por ello, en esta comunicación, se abordan sólo algunas de éstas. En la obra aristotélica El arte poética (2007), se define arte como idioma universal, que puede ser entendido por cualquier individuo. La ciencia es conocimiento universal sobre las cosas, con el propósito de llegar hasta su esencia para explicarla, demostrarla y expresarla a modo deductivo en teorías. Por tanto, se puede decir que una busca belleza (arte), la otra verdad (ciencia). Al final, ambas desean, según lo expone (Ede, 2005) “to find some kind of truth about the structures, behaviours and contexts of the phenomena they study withim their specialisms, even if they have to stay prepared for revolutionary changes of perspective” (179). Por su parte, es importante subrayar la idea de que tanto el arte, como la ciencia, pueden ser entendidas como lenguajes en búsqueda de la ‘verdad’. Puesto que si se conciben así, no sería tan descabellado hablar de una construcción conjunta de producir, interrelacionar y construir plataformas dialógicas entre ellas. Es como cuando un mismo individuo puede hablar náhuatl y español; inglés y kiliwa , japonés y francés, o incluso alemán, holandés e inglés. Por lo anterior, si el multilingüismo se ve como una ventaja positiva, porque no ver también de esta forma el entender, hacer, producir o investigar Arte, Ciencia y Tecnología (ACT). Ya que las posibilidades que emergen del acto de conocer ACT pueden proveer al individuo, además de distintas formas de entender la realidad, de una gama de métodos, formas y modos de hacer, decir, traducir y crear, casi infinitas. Casi como las que puede desencadenar un caleidoscopio en movimiento. Ahora bien, una de las definiciones que permite entender las relaciones ACT desde el pensamiento griego de lo universal y engarzarlo con lo complejo, e integrar la tecnología; es la concepción de Joseph A. Goguen (2000), que explica, “both art and science are part of culture and, as such, both their nature and their relationships are bound to be complex, and to change over time and location. It therefore seems naive to expect to find any simple (or even complex) description that reflects the timeless essence of their relationship. As for the future, it would seem wise to expect the unexpected, given how rapidly art, science, and technology are all evolving at present. For example, how will the internet relate to art, as it progressively matures and permeates society? Some things seem relatively clear: we will surely see much more of digital media, and of the digital manipulation of art forms; and probably we will see radical new integrations of media when network bandwidth becomes sufficiently great. But will this make much

difference? We will see new kinds of art, but will we see new kinds of aesthetics? Probably we will see new theories of art as well, but will they be any better than the old ones?” (p.13). Además, Wilson (2005) comenta que, “in the twentieth century, many aspects of art’s traditional definition were argumented as artists started working with non-art media, contexts, and concepts. [...] the traditional barrier between viewer and artwork was challenged. Artists pursued many agendas besides the creation of beauty, including conceptualism, cultural commentary and socially engaged interventions. [La ciencia por su parte] “is usually thought of as the attempt to understand natural phenomena using the scientific method, which involves observations, the formulation of hypotheses, experiments to test them, and the drawing of conclusions that confirm or modify them. […] the term is also used for the social sciences (such as psychology and sociology) and for formal sciences such as mathematics” (p.7) Asimismo, la tecnología puede definirse “as techniques for making and doing things. Anything developed by humans could be considered a technology […]– However, in popular usage, the term is usually applied to more recent applications such as electronics or bioengineering” (Ídem.) Sin embargo, en este trabajo se entiende mucho más como cualquier técnica para hacer o crear algo. En este mismo sentido, si se parte de considerar que, según Ede (2005) “‘art is as vital to our existence as ‘science’” (p.2), habrá que decirse que tanto una como la otra, no solamente son vitales, sino parte inherente de todo ser humano. Pues al menos teóricamente, cualquier individuo puede hacer, pensar o producir ciencia, arte y tecnología. Pese a que no todos se conciban conscientemente de esta manera. Es por ello que según Meindl, “we are all artists. Every single one of us. From the belly dancer to the banker. From the salesman to the Singer […] But what if it’s as simple as this: we are all here to create” ( 2012, p. XIII). Desde esta conceptualización, los trayectos de creación, producción-investigación, estudioimaginación, son mucho más similares que divergentes, ya que son producto de una misma fuente, es decir, de un proceso neurológico-creador. Que nos es nada más que un pensamiento puesto en acción. Mismo que se conforma como parte del proceso de objetivación del todo y que se concreta físicamente en una energía vibrante, “pure potencial. That’s who we are” (Meindl, 2012, p.3). Todo esto sucede dice Garciandía (2005) “porque vivimos en un universo dinámico, donde las cosas se relacionan (voluntaria o involuntariamente) una con/en/para otras, interactuando permanentemente” (p. 167) y no por ello, estamos dislocados, a pesar de que se dice que un hemisferio cerebral procesa de manera convergente la información analítica y el otro, de manera divergente la creatividad, la imaginación y la inventiva. Se señala por ejemplo, que el hemisferio derecho trabaja con las emociones, la música, lo visual, la espacialidad y la creatividad (Abraham et al., 2012; Huang et al., 2012), y el izquierdo con el lenguaje, el pensamiento lógico matemático y abstracto. Para bien de todos, afortunadamente, ambos hemisferios están ligados por el cuerpo calloso y no trabajan de manera detractiva, sino complementaria.

Así, si se comprende el pensamiento como la fuerza estimulante que arroja al hombre a actuar, con la finalidad de comunicar algo que ve, siente, piensa, crea, mide, o ‘n’ número de acciones y posibilidades. La idea -sea científica, tecnológica o artística- se convierte en estructura compleja de lenguaje, de comunicación, y por ende, de socialización. En otras palabras, así como el arte nace de la mente del artista, también la ciencia y la tecnología nacen de las ideas del científico y del tecnólogo, de la búsqueda y de las preguntas que de éstos emanan, para finalmente concretarse en una estructura –lingüística o no- de comunicación. Sin embargo como explica Werret (2008) “there is a long history of treating art and science as binary opposites, bringing them together in order to highlight their differences” (p.1). Sin embargo la unión entre arte y tecnología, o arte y ciencia, es mucho más fácil de entender. Ya que son elementos que facilitan tanto la tarea del creador, como del científico. Y aunque muchas preguntas pueden surgir cuando se tratan de asir conceptos a realidades en constante cambio. Como dice Goguen, tanto la ciencia, como el arte y la tecnología circundan y arropan nuestro presente continuo. Además de que, Ede afirma, (2005) “the increasing predominance of science and technology in our daily lives is bound to provide a stimulus for new art and its pronouncements are already being embrace with interest, intelligent questioning and subjective interpretation” (p.180). Es evidente pues, que ACT han estado unidas a través del constructo histórico de diferentes y múltiples maneras. Y hoy es aún más visible gracias a la Sociedad de la Información y del Conocimiento (SIC)1. Las interrelaciones que se han dado, tanto para el arte y la tecnología, como para la ciencia y la tecnología, o para las tres en un mismo nivel de comunicación son complejas. Pero ¿cómo se dan estas relaciones?, ¿qué se requiere saber de éstas relaciones para poderlas conocer y después utilizar para producción, investigación, creación, o para la solución de problemas comunes? Entender la complejidad para relacionar y acercar lo contrario y lo distante Responder a las preguntas que quedaron al aire en el apartado anterior, podría llevarnos lo que resta de este trabajo y tal vez, lo que resta de vida también. Lo más interesante y enriquecedor es que, afortunadamente, se cuenta con investigaciones que discuten sobre las formas en las que se desatan estas interacciones. Una de ellas es la coordinada por Kepes (1970), La estructura en el arte y ciencia. En ella se aborda de manera magistral cómo la estructura de la naturaleza –orgánica e inorgánica- conforman el territorio en el que se relacionan                                                                                                                 1

Pues como dice (Crovi, 2004), se entiende que en muchas publicaciones se separen los términos, tanto de sociedad de la información, como de sociedad del conocimiento. Sin embargo, se cree, ambos términos deben entenderse de manera complementaria, puesto que para llevar a cabo una separación conceptual, se requiere de mucho trabajo teórico y empírico. Razón por la cual en este trabajo se entiende este fenómeno como Sociedad de la Información y el Conocimiento (SIC).

tanto arte, ciencia y tecnología. Lo anterior está conformado como una recopilación de ensayos de científicos y artistas, en los que se resalta la convicción y el coraje de que se puede, “construir, partiendo de nuestro rico y polifacético campo de conocimiento estructural, una estructura de estructuras, un nuevo sentido de la interdependencia entre conocimiento y sentimiento, y con ello adquirir una más aguda y más profunda conciencia de nuestra propia época histórica” (p. IV). Puesto que, parafraseando a Ede (2005), un mejor y mayor entendimiento de nuestro universo y actividad humana, puede ser reflejado por el sentimiento que el artista expresa de lo que es vivir en este mundo. Mismo que si es reinterpretado desde la plataforma de la ciencia, puede alimentar, de manera dialógica, su propio conocimiento, el racional científico y el expresivo artístico para vigorizar la interpretación de ambas caras de la realidad (p. 180). Es por eso que el trabajo de Kepes, en el que propone construir una superestructura que diese cuenta de las relaciones físicas y naturales del proceso creador de ambas esferas, desde las leyes universales de tiempo y espacio, toma tanto sentido. Ahora bien, si se asume esta superestructura desde el principio dialógico de la complejidad según (Morin, 2006), se debe entender como correspondencia antípoda. En donde el tiempo y el espacio tienen un ritmo, intensidad, velocidad y duración estructural. Unidades que pueden trasladarse tanto a cotidianeidades de artistas y legos, como a procesos creadores que deriven en un fin determinado, en objeto o no. Y donde el espacio se convierte en una mediación comunicativa en el que se crean, tanto lo artístico, como lo científico. De ahí la necesidad de crear espacios estructurales dialógicos entre artistas, científicos y tecnólogos. Por su parte el principio recursivo y el principio conector, nos permiten concluir, que si bien, arte y ciencia han sido separados en muchos momentos, éstos pueden reconstruirse en unidad a partir de una interacción retroactiva. Es decir que “los productos finales del mismo son imprescindibles para la creación de los productos iniciales” (Garciandía, 2005, p.159), y esto tiene sentido una vez que se genera una dimensión en la que el individuo, es el que genera o produce saberes interrelacionados. El eje conector es uno de los papeles más importantes de los sistemas dinámicos y de la perspectiva de lo complejo. Una conexión más allá de la linealidad causa-efecto, localizada más bien en una causalidad circular, en donde no se agotan los efectos. Por lo que es justo en este principio, en el que se puede reconocer que todo está en movimiento e interrelacionado. Lo mismo sucede con el individuo y su contexto, mismos que cambian, sea por factores endógenos o exógenos. Por su parte, la hologramaticidad y sus maneras de entender las relaciones trípodes –ACT- ayudan a concebir que cada partícula de ellas, forma parte de una unidad mayor que emerge, de inferir la experiencia humana como parte de una superestructura macrocósmica. Pues “está basado en un pensamiento relacional, donde adquieren especial importancia las conexiones, el establecimiento de redes entre los conceptos, las ideas y la visión del mundo conectada” (Idem., p. 33.)

En suma, ACT visto desde la complejidad representa lo siguiente. Desde el principio dialógico, se nos presenta “una asociación de aspectos en tres órdenes de relación, los de la complementariedad, el antagonismo y la confluencia” (Idem., p.157). En donde los saberes aunque distantes, se vuelven suplementarios; a la vez autónomos e independientes. En este sentido se pueden advertir las relaciones trípodes ACT desde cuatro niveles de interacción. Uno, en el que la ciencia, el arte y la tecnología mantienen una comunicación equilibrada, fluida, en donde desde las tres arenas se busca la creación y producción de conocimiento nuevo, a lo que se puede nombrar arteciencia de conocimiento básico o de base. Dos, donde la ciencia subordina al arte, sea a través de la tecnología, o no, para difundir su conocimiento. Muestra de ello, la utilización del arte visual para ilustrar y difundir la ciencia médica. Actividad que se puede rastrear desde los trabajos de Andreas Vesalius publicados en 1543 en su obra Humani corporis fabrica 2 , hasta los trabajos de Guillemín 3 , quien utiliza el arte digital para la creación de imágenes para la biología. Además del nacimiento de la Japan Scientific Art Association4, y la labor del Arts Council England and the Arts and Humanities Board5, en el Reino Unido, que cuenta con un programa colaborativo que integra el trabajo de artistas y científicos. Tres, donde el arte subordina a la ciencia a partir del uso de la tecnología tradicional o de punta, para crear producciones. Uno de los ejemplos más conocidos es el avance y la revolución que provocó al séptimo arte, la aparición de las cámaras digitales y de los más sofisticados aparatos para construcción de escenografía, iluminación, vestuario, entre otros. Así como el uso de las computadoras para la creación de animaciones 3D y 4D. Además por supuesto, del conocimiento de la biomecánica y la kinesiología para la prevención de lesiones en bailarines. En adición, el trabajo de Chunky Move6 en Australia, en donde se combinan de manera insigne tecnología, ciencia y danza. Así como el trabajo del mexicano Isaac Katz7 en la fotografía tridimensional y por supuesto, las producciones del Cirque du Soleil8. Movimiento al que se le podría denominar ‘el vals acrobático tecnológico entre arte y ciencia’. Y cuatro, donde el arte, la ciencia y la tecnología se unen para realizar proyectos de cambio social y sustentabilidad. Ejemplo de ello el Sistema, mismo que nació en 1979 por el músico y promotor cultural José Antonio Abreu. Proyecto de orquestas de cambio social en Venezuela, en el que “participan más de 350 mil personas, 15 mil profesores de distintas nacionalidades han compartido su talento                                                                                                                 2

http://vesalius.northwestern.edu/ http://www.holborngallery.com/harwood.html 4 En la siguiente dirección web, se puede consultar la historia de esta asociación de arte y ciencia japonesa http://www.rikabi.jp/english/about/ 5 En esta dirección electrónica se puede consultar el trabajo de la Arts & Humanities Research Council de Inglaterra http://www.ahrc.ac.uk/Pages/default.aspx 6 Se puede consultar la siguiente página web para ver el trabajo de esta compañía de danza contemporánea australiana, http://chunkymove.com.au/Our-Works.aspx 7 Sobre su trabajo de fotografía digital tridimensional http://www.isaac-katz.com/ 8 Se puede consultar esta compañía en http://www.cirquedusoleil.com/en/welcome.aspx 3

y se han fundado 100 orquestas de iniciación”9 ((Linares, 2012). Además, de la creación de “TOHU, Cité des arts du cirque 10 ” en el barrio de Saint Michel, Montreal. En el que el circo es la herramienta de transformación socio cultural. Sueño colectivo que logró cambiar un basurero de 40 millones de toneladas en una escuela –hecha con materiales reciclables- y hacer un parque nacional de Arte Circense. Como se ha podido advertir hasta aquí, en los cuatro momentos, hay un tipo de unión dialógica distinta, circunscrita a las formas de interacción de cada una de las áreas. Para finalizar, son los principios recursivo y el conector, los necesarios para la comprensión relacional de este triunvirato ACT. Ya que es la pauta “que conecta, aquello que amarra, estructura y organiza, lo que ordena desde el caos” (Idem. p. 165). Uno de los ejemplos más egregios, en el que se puede observar una perfecta operación del cuatrivium de los principios de la complejidad –dialogicidad, recursividad, hologramaticidad y conectividad- es la obra científica, artística y tecnológica de Leonardo da Vinci, a quién valdría la pena dedicarle todo un estudio11. Y quién inspira el siguiente apartado. En busca del ‘Hombre Universal de lo Complejo’ Hasta aquí se puede decir que el conocimiento humano siempre ha estado en constante evolución y conectividad; donde arte, ciencia y tecnología son simplemente esferas de un mismo campo global de conocimiento. Por ello la importancia de generar espacios de reflexión ontológica y epistémica, para seguir en la búsqueda de sentido. Se podría decir entonces, que si ACT han estado relacionadas a lo largo de la historia. Son las estructuras institucionales, disciplinares, gremiales o maniqueístas del individuo las que han impedido un desarrollo global y dinámico que pueda, concretar espacios de desarrollo integral del individuo en la SIC. Tal parece que las instituciones se enfrentan a tiempos inciertos y fluidos “con herramientas intelectuales de otras épocas, de otros tiempos, en que se observaba la realidad como estable, homogénea y determinada” (Moraes, 2007, p. 1) Por lo anterior, se propone buscar una nueva versión de hombre universal, al menos, desde una mirada iconográfica. Ver Imagen 1.

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http://www.magis.iteso.mx/content/la-revoluci%C3%B3n-musical-naci%C3%B3-en-venezuela http://tohu.ca/fr/accueil.html 11 Una de las obras que aborda las relaciones entre arte y ciencia desde la vida de Da Vinci, es la de Carlo Pedretti (2006) Leonardo, art and science. 10

Imagen 1. Del Hombre Universal del Renacimiento, al Hombre Universal de lo Complejo.

Elaboración: propia con ilustraciones del Mtro. Adrián Lay Ruiz.

A manera de metáfora visual se utiliza el ‘Hombre Universal’ que ilustró Leonardo da Vinci12, para pensar y reestructurar uno nuevo, al que se nombra: ‘Hombre Universal’. Mismo que es necesario para el escenario complejo de nuestra realidad. Para mostrar las proporciones necesarias –desde una mirada figuradase colocaron las proporciones del cuerpo humano y su ángulo de apertura física natural, según lo propuso Da Vinci, pero con un movimiento de 18º para cada extremidad. Puesto que al sumar, 18º y 18º, se logra un ángulo de 36º, que es el ángulo visual óptimo del individuo para la creación de perspectivas sin deformación visual. Mismo ángulo de inclinación que utilizó Leonardo da Vinci para la composición de sus obras. Así como José Clemente Orozco13 lo utilizó en el proceso de creación del dinámico y complejo ‘Hombre de Fuego’. Así, visualmente, se puede advertir cómo el hombre necesario para la complejidad, debe tener una perspectiva más amplia. Además de un rango de movimiento dinámico que le permita aprehender su realidad con mayor flexibilidad.                                                                                                                 12

El ‘Hombre Universal’ de Da Vinci se usó para los estudios del tratado de la Divina proporción de Lucca Paccioli, en el que se presentan las bases y fundamentos teóricos de las proporciones el cuerpo humano, con relación a las simetrías geométricas de lo estático y lo dinámico –cuadrado y círculo respectivamente-. 13 Obra mural que se puede observar en el “Centro Cultural Cabañas”, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco.

Es por ello, que cada día se hace más urgente la necesidad de entender las interacciones que han surgido de realidades y relaciones complejas. Con la intensión de construir los elementos epistémicos integrales necesarios para, llegar a una verdadera Sociedad de la Información y del Conocimiento. Donde la interrelación de las facultades cognoscentes partan de lo complejo, hacia la generación de estrategias de aprehensión del conocimiento, para la investigación, producción e investigación. En pocas palabras, que los individuos cuenten con las habilidades suficientes para navegar en la vida real. A lo que Morin (2006) llama, ciudadanos globales y, en este trabajo se denomina el ‘Hombre Universal de lo Complejo’. Saberes integradores ACT para el futuro Para el futuro-hoy, visto desde el pensamiento de la complejidad; parece nos esperan, nada más y nada menos, que un aumento en las maromas epistémicas. Mismas que afectan de manera imparcial tanto a individuos, como instituciones. Lo que implica generar sinergias, espacios de diálogo y trabajo colaborativo para reorganizar epistémica y ontológicamente la gestión del conocimiento desde una mirada de los complejo, y aprender de las interconexiones de ACT (Alexenberg, 2008). De no suceder esto, se continuará con una reproducción de conocimiento lineal y separatista. Esta advertencia se vuelve aún más relevante, cuando se tratan de asir o integrar a los juegos relacionales lo transdisciplinar del arte, la ciencia y la tecnología. Con la intención de gestionar nuevos espacios semilleros para la formación de individuos globales, capaces de actuar desde diferentes arenas epistémicas para la resolución pragmática de problemas, habilitados para la incertidumbre, la subjetividad y la objetividad. En suma, crear el ‘Hombre Universal de lo Complejo’ que entienda el acto gnosis, como un continuo dinámico entre razón-consciencia y ACT, es todo un desafío. (Dorfles, 1965) señala “que sólo a través de un cada vez más activo intercambio entre el arte y los otros aspectos de la creación humana (afirmaciones científicas, psicológicas, antropológicas), puede surgir en un futuro próximo, un arte que sepa ser a un tiempo ‘arte de élite’ y arte aprovechable y comprensible para las masas” (p. 166), así como una ciencia y tecnología al servicio del desarrollo sustentable. Habrá que añadir también, que la capacidad creadora del ser humano con el soporte histórico cultural que la SIC, y lo complejo le otorguen, son necesarias para aprehender y aplicar los avances que se deriven de las relaciones de ACT. Para que ellos se conviertan en eje de cambio real para la sociedad. Si esto no se logra de manera individual, hay que entender que la complejidad y el diálogo, son indispensables para la creación de espacios integradores de saberes inter-multicross y transdisciplinares, que son vitales para el desarrollo del individuo. Para finalizar este hilvanar de ideas y complejidades, quiero dejar a consideración del lector la siguiente reflexión. Con el fin de iniciar un diálogo.

Kepes (1970), “debiéramos comprender que nuestro fracaso se ha debido, de hecho, a las anteojeras con que hemos cubierto nuestro ojos, nuestros corazones y nuestras mentes. La ignorancia unas veces, la inercia otras, pero principalmente el miedo a vernos obligados a renunciar a intereses creados, nos ha impedido fusionar nuestros conocimientos, nuestros sentimientos y nuestro poder; por esta razón no hemos sido capaces de descubrir nuestra personalidad potencial que esté a tono con el siglo XX” (p. I). Y… ¿acaso no sucede lo mismo en pleno siglo XXI?

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